Todos los animales son esclavos de sus instintos, pero entre todos ellos puede destacarse la vida del salmón. Los salmones nacen en la cabecera del río, donde pasan los primeros años de su vida antes de emigrar al mar, lugar en que viven hasta alcanzar la madurez sexual. Cuando esto ocurre, regresan entonces al mismo río donde nacieron, remontando las aguas hasta las zonas de puesta para desovar. Aunque encontraran alguna dificultad en el camino, lo seguirían intentando aunque les costase la vida...
Sin embargo, los seres humanos no tenemos instintos, pues por instinto se entiende un impulso incontrolable que nos incita a actuar. Nosotros podemos elegir, somos libres y, por lo tanto, también somos responsables de nuestros actos.
Bea y Dunia.
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