viernes, 9 de diciembre de 2011

Testimonios

Hace unos días, tuvimos en clase de religión la visita de tres personas, cada una con su propia historia pero con algo en común: una vida muy complicada. Uno de los testimonios que escuchamos fue el de Tony, y es a él a quien le dedicamos esta carta:

Querido Tony,
aunque ya sea demasiado tarde, creemos que te mereces estas palabras.
En primer lugar, decirte que no estás "loca". Simplemente sufriste, no tuviste una vida tan fácil como la que tenemos nosotros. Entendemos que sentirte rechazado por tu propia familia tiene que ser una de las cosas más duras que pueda pasarte, y que al sentirte tan hundido la primera salvación que se te ocurrió fue el alcohol... Pero fue peor el remedio que la enfermedad. Si no te hubieras rendido tan rápido, si hubieras sacado fuerza para buscar ese apoyo en alguna persona que no te destrozara como lo hacía el vino, ahora mismo serías un chico con una vida ejemplar y exitosa, pues sabemos que hablas muchísimos idiomas y que antes de estas circunstancias eras un gran trabajador.
Pero queremos que sepas que si tus palabras llegaron a nosotros fue porque había alguien que se preocupaba por ti y que no quiere que tu caso quede en el olvido. No estabas tan solo como pensabas.





Bea y Dunia.

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