Las últimas clases de religión las hemos dedicado a ver la película titulada "A propósito de Henry".
Henry es un abogado neoyorquino con una vida aparentemente envidiable. Tiene un buen trabajo, una gran casa, una hija adorable, una mujer preciosa y hasta una amante que se desvive por él. Sin embargo, es una persona desagradable y egoísta.
Cierto día, mientras hacía la compra en el supermercado, se ve envuelto en un atraco y es víctima de un tiroteo que daña su cerebro y le provoca amnesia total. En otras palabras: su vida empieza de cero.
En su recuperación tiene un papel muy importante el fisioterapeuta del hospital, un hombre muy entusiasta que animará a Henry, le ayudará a no rendirse y a luchar y con el que entablará una amistad muy especial.
Su hija también se vuelca en ayudarle, incluso podemos decir que se intercambian los papeles, pues la niña se encargará de enseñarle a leer, a atarse los cordones...
Y con su mujer vuelve a recuperar la relación que tenía al principio de su matrimonio, pues antes del accidente las cosas no iban muy bien entre ellos.
Aunque suene raro, podemos decir que Henry tuvo suerte, porque aunque no recuerde su antigua vida ni tenga un trabajo tan bien remunerado como el que tenía antes, nunca se había sentido tan realizado y feliz.
El protagonista es ahora una persona alegre, animada, preocupada por los demás y con ganas de disfrutar de la vida y de su familia.
El objetivo de este largometraje es recordarnos que siempre debemos ver el lado positivo de las cosas y la importancia que tienen nuestra familia y amigos.
Bea y Dunia.

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